Ansiedad: no es debilidad, es una señal
La ansiedad suele vivirse con culpa y vergüenza. Muchas personas piensan que sentirse ansiosas es un signo de fragilidad o de no saber manejar la vida. Sin embargo, la ansiedad no es una debilidad: es una señal de que algo dentro de nosotros necesita atención.

La ansiedad aparece cuando el sistema emocional percibe amenaza, exceso de carga o falta de recursos. A veces el peligro no es real, pero el mensaje sí lo es. Ignorarla o luchar constantemente contra ella solo intensifica el malestar.
Escuchar la ansiedad implica preguntarnos qué nos está pidiendo: descanso, límites, seguridad o apoyo. Comprenderla desde este lugar permite dejar de verla como un enemigo y empezar a tratarla como una aliada incómoda, pero necesaria. Gestionar la ansiedad no es eliminarla, sino aprender a responder de otra manera a lo que nos está señalando.
