El impacto silencioso de la tecnología en nuestro bienestar
La tecnología forma parte de nuestra vida diaria: nos conecta, nos informa y nos facilita muchas tareas. Sin embargo, su impacto en nuestro bienestar emocional suele pasar desapercibido. No siempre se manifiesta de forma brusca; a veces lo hace en forma de cansancio mental, dificultad para concentrarnos o una sensación constante de urgencia.

La hiperconectividad reduce los espacios de pausa, comparación constante y descanso real. Estamos disponibles casi todo el tiempo, pero cada vez más desconectados de lo que sentimos. El problema no es la tecnología en sí, sino la forma en la que la integramos en nuestra vida.
Recuperar el equilibrio implica revisar hábitos, poner límites al uso de pantallas y volver a crear espacios de presencia. No se trata de renunciar, sino de usar la tecnología de forma más consciente y alineada con nuestro bienestar emocional.
