Escucharte también es una forma de cuidarte
Vivimos pendientes de lo que se espera de nosotros, de cumplir, de llegar, de responder. En ese ruido constante, escuchar lo que sentimos suele quedar en segundo plano. Ignorar nuestras emociones no las hace desaparecer; solo hace que se acumulen.

Escucharte implica detenerte, observar cómo estás y validar lo que sientes sin juicio. No todas las emociones son cómodas, pero todas tienen un mensaje. El autocuidado no siempre es hacer más, a veces es permitirte sentir y respetar tus propios límites.
Cuando aprendes a escucharte, empiezas a tomar decisiones más alineadas contigo. Y ese es uno de los gestos más importantes de cuidado emocional que puedes ofrecerte.
